Skip to content

¿Sabías que las cerezas son beneficiosas para tu microbiota?

Las cerezas son ricas en hidratos de carbono, principalmente azúcares simples. Casi el 85% de su composición es agua, lo que le confiere propiedades diuréticas y depurativas. Además, aportan fibra, que mejora el tránsito intestinal.

Las cerezas presentan una alta densidad nutricional. Contienen vitamina C, A y vitaminas del grupo B. El mineral más abundante que presentan es el potasio, seguido del fósforo, magnesio y calcio.

Son ricas en antocianinas, responsables de su color y poder antioxidante. Además, son fuente de triptófano, serotonina y melatonina, relacionada con la regulación del sueño. Estos componentes contribuyen al efecto antioxidante y antiinflamatorio de esta fruta.

Las cerezas son fuente de polifenoles, que tiene efectos antioxidantes y antiinflamatorios. Gracias a estos compuestos es una fruta capaz de influir positivamente en la composición de la microbiota intestinal.

Los polifenoles pueden modular la composición de la microbiota impidiendo el desarrollo de ciertos grupos bacterianos potencialmente patógenos y favorecer el crecimiento de bacterias beneficiosas. La mayor parte de los polifenoles que alcanzan el intestino grueso y quedan expuestos a la actividad microbiana, son los polifenoles unidos a la fibra dietética. Esta asociación determina su destino metabólico y gran parte de sus beneficios, pues al degradarse lentamente, y liberarse de forma progresiva, los polifenoles y sus metabolitos pueden ejercer su acción tanto en el colon (efecto prebiótico), como sobre órganos y tejidos diana (efecto sistémico).

Las cerezas son un alimento estupendo durante todas las etapas de la vida: niños, adolescentes, adultos y ancianos.

3 ideas para incluirlas en tu dieta:

  • Crumble de cereza y limón
  • Gazpacho de cerezas
  • Polos de queso de cabra y cerezas

¿Te animas a probar alguna de estas recetas?

Comentarios