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Por qué el intestino es nuestro “segundo cerebro”

"El intestino contiene alrededor de cien millones de  neuronas, representando el mayor conjunto de neuronas no presentes en el cerebro".

Comunicación bidireccional entre el cerebro y el intestino

La relación entre el cerebro y el intestino es muy estrecha, se mantienen en constante comunicación a pesar de encontrarse relativamente lejos el uno del otro. Esta comunicación es bidireccional y dinámica, y es realizada principalmente a través de tres vías diferentes: 

  • Vía nerviosa, por mediación del nervio vago. Esta es la vía principal de intercambio de información entre ambos órganos. El intestino contiene alrededor de cien millones de neuronas, representando el mayor conjunto de neuronas no presentes en el cerebro; que se mantienen en contacto con él a través del nervio vago.
  • Vía endocrina, a través de hormonas como la serotonina o la dopamina.
  • Vía del sistema inmune, mediante la producción de citoquinas.

Tu intestino está ligado a niveles de estrés y tu estado de ánimo

El estado de ánimo está estrechamente relacionado con el tracto gastrointestinal. Sabemos que un peor estado de ánimo, o un mayor estrés, repercuten en la microbiota intestinal haciéndola más sensible al desequilibrio. Por tanto, desestresarse es  muy importante. Una buen práctica para ello puede ser hacer 15 o 20 minutos al día de meditación.

Es interesante también que gran parte de la serotonina del cuerpo se encuentra en el tracto gastrointestinal. La presencia de esta hormona es clave para mantener un buen estado de ánimo ya que desempeña funciones como la regulación de la motilidad gastrointestinal o la secreción de agua y electrolitos intestinales.

Tú puedes mejorar tu salud digestiva y tu microbiota intestinal

En el intestino convive una gran comunidad de microorganismos que forman la llamada microbiota intestinal. La microbiota guarda una estrecha relación con el conjunto de patologías que podemos llegar a manifestar a lo largo de la vida. Por esta razón, es muy importante tener una rutina de hábitos saludables para prevenir estas posibles afecciones y mantener el equilibrio de la microbiota intestinal. 

Es recomendable llevar una alimentación correcta, donde la base sean las verduras y hortalizas, que nos van a ayudar a mantener la homeostasis bacteriana en el tracto intestinal. Además, la práctica de ejercicio de forma regular es clave. Podemos empezar poco a poco, caminando por ejemplo 30 minutos al día.

A veces, a pesar de tener unos hábitos saludables, nuestra microbiota puede desestabilizarse (por ejemplo, en el caso de contraer una enfermedad). Para ayudar a reequilibrar esa microbiota dañada, la ingesta de probióticos puede marcar la diferencia en la recuperación de la misma. También será muy importante saber manejar el estrés, tener un buen estado de ánimo y descansar correctamente.

Cultiva tu mente y cuida tu intestino.

Nueva llamada a la acción

Bibliografía

  1. Sebastián Domingo J. Sebastián Sánchez B. La serotonina y los dos cerebros: Directora de orquesta de la fisiología intestinal y del estado de ánimo Papel en el síndrome del intestino irritable. Medicina naturista.2018; Vol. 12, Nº 2.

  2. M.Gómez-Eguílaz, J.L. Ramón-Trapero, L. Pérez-Martínez, J.R. Blanco. El eje microbiotaintestino-cerebro y sus grandes proyecciones. Neurología.com [Internet]. 2019.

  3. Martin CR, Osadchiy V, Kalani A, Mayer EA. The Brain-Gut-Microbiome Axis. Cellular and Molecular Gastroenterology and Hepatology. 2018;6(2):133–148.

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